26 de noviembre de 2007

ARTES MARCIALES



Las Artes Marciales o Artes del Guerrero, se diferencian de las Artes de la Guerra en un sentido filosófico, pues el guerrero busca a través del control de su cuerpo y mente alcanzar la paz y equilibrio interior. Aunque parezca un contrasentido que a través de la lucha uno busque la paz interior, hemos de diferenciar entre la lucha del guerrero y el combate del soldado; lo primero es la busqueda del control y dominio de cada una de nuestras acciones, movimientos, pensamientos ya sea frente al adversario, ya sea solos mientras realizamos nuestras técnicas físicas de lucha (tanto con la mano desnuda como con un arma) o nuestras tecnicas respiratorias y de control de nuestra fisiología; lo segundo es el acto de matar al enemigo en el campo de batalla, y además como parte de un ejercito y bajo la dirección de un comandante (no es uno el que decide cuando, como y donde ha de luchar, tampoco el por qué).



No cabe duda que un guerrero puede luchar en una guerra, pero también hay guerreros que nunca han luchado mas que contra si mismo (contra su miedo, contra su pereza, contra su inseguridad, etc). Para el guerrero su peor enemigo, el más difícil de vencer es el mismo.


La historia de las artes marciales se pierden un poco en la nebulosa de los propios origenes de la humanidad, cada cultura cada pais sin duda tiene su pequeña aportación es su desarrollo. Así pués, formas de entrenarse frente a la lucha es común a culturas tan dispares como la helénica, china, india... También el desarrollo de la filosofía y la religión se imbrican en el concepto de arte marcial como dominio del cuerpo y mente así como la busqueda de la paz y tranquilidad interior. Sin embargo no cabe duda que a nivel popular, el concepto de arte marcial se identifica más con el bushido japones o el wushu chino, sin menospreciar el tae kwon do coreano, la lucha thai, etc. Aún a sabiendas que se me pueda tachar de poco ecuánime, para mi la historia que mas ilustra el desarrollo de las artes marciales y sus interrelaciones culturales y geográficas, la podemos encontrar en el introductor del budismo en China. Se dice que Bodhidharma fue un monje budista que hacia el siglo V de la era cristiana, viajando del norte de la India y atravesando los Himalayas llegó hasta las montañas de Shao Lin, donde fundó el primer templo budista (secta Chan, o Zen en japones). Pero Bodhidharma no solo fue un monje sino que desarrollo un sistema basado en 18 ejercicios para foralecer a sus monjes con la doble finalidad de ayudarles a soportar el rigor de las muchas horas de meditación y darles una protección frente a los frecuentes ataques de los salteadores de aquella época. El desarrollo de las artes de lucha de Shao Lin dió lugar a escuelas de Artes Marciales que aún perduran en la actualidad. Hay que resaltar la influencia mutua que tuvo en su origen con las formas de lucha que Bodhidharma presenció tanto en su tierra de origen, la India, como en su trayecto a través de los Himalayas, como con las formas ya existentes en la propia China. Posteriormente, las técnicas de los monjes fué ampliandose y de nuevo recibió influencia con otras artes de lucha que también se desarrollaban en China. De hecho las influencias con vecinos como el Japón, Reino de Siam, forma de lucha de pueblos como los mongoles, etc. ha sido siempre una constante, y en los últimos siglos, no solo se ha extendido a occidente, sino que también han sido influenciadas por este.

Mi historia es mucho más reciente, se inicia el 20 de enero de 1969 cuando inicié mi primera clase. En aquella época, el wushu, como tantas otras cosas estaba prohibido, así que mi maestro se inscribió primero en la federación de judo, luego paso a la de karate y finalmente a la de tae kwoon do, y en todas tuvo problemas, pués evidentemente no era lo que practicabamos. Y así, de forma irregular (federativamente), pasarón diez años. Al año de iniciar mis clases, pasé a ser el instructor de la escuela, mientras mi maestro me enseñaba a mi y a un grupo de alumnos adelantados, yo enseñaba al resto de los alumnos, y de esta forma pasaron nueve años más, hasta llegar a enero de 1979 (por entonces había completado tres años de medicina). Por motivos del destino, tuve un final truculento con mi maestro y me separé de el para abrir mi propia escuela, también irregular (federativamente). Durante tres años dejé de estudiar medicina, para centrarme en mi proyecto de definir mi propio estilo, a la mejor usanza china (son muchos los maestro chinos que desarrollan sus propios estilos, luego estos sobreviven al maestro o desaparecen con el). Finalmente, acabé la carrera de medicina, y deje las artes marciales como mi particular disciplina, aunque nunca deje de dar clase a grupos reducidos. En el transcurso de estos últimos treinta años desde que me separé de mi maestro, mi estilo ha llegado a ser propio, único, mío. He copiado, transformado e incluso desarrollado formas absolutamente nuevas, tal vez sean buenas, tal vez no, pero es mi estilo, es mi escuela.

MI ESTILO

En las escuelas chinas tradicionales el ser aceptado por un maestro para iniciar un estudio en su particular estilo de lucha no era una cosa sencilla, ni una cuestión de pagar unas mensualidades, el aspirante a alumno debía pasar unas pruebas en ocasiones laboriosas y largas antes de ser aceptado, tenía que mostrar un respeto profundo por su maestro y las normas de cortesía tradicionales. Desde servir el te con la cortesía adecuada, esperar días enteros antes de ser recibido, limpiar los suelos y dependencias de la escuela semanas o meses entre otras cosas, es lo que esperaba a estos aspirantes antes de recibir la primera clase.
Evidentemente, si yo hiciera eso, aun estaría esperando mi primer alumno. Sin embargo, tengo claro que un maestro ha de escoger aquellos alumnos que considere adecuados para su estilo y cuya conducta social no les haga ser un peligro para otros. Por todo ello mis alumnos pasan por un periodo de prueba (aspirantes a alumnos), durante estos meses, en ocasiones mas de un año, les enseño algunas técnicas, algunos ejercicios de combinación con otros alumnos y sobre todo se realiza una fuerte preparación física, con la intención de: evitar las lesiones, aumentar la potencia de los golpes y fortalecer la voluntad. En esta etapa muchos son los que se cansan y desisten. Si se supera esta etapa el maestro comunica al alumno que le acepta oficialmente en su escuela y le pregunta si el le acepta como maestro, si ambos coinciden, empieza el verdadero proceso de enseñanza.




Toda Escuela tiene su anagrama o logotipo, que pretende reflejar la esencia del sistema. Este es el propósito del anterior cuadro. La idea es que con la preparación física y técnica (los tigres) llegamos al control de nuestra energía y fisiología (dragón), para en ultima instancia poder serenar y gobernar nuestra mente y espíritu (YIN YANG). Es pues el objetivo de mi Escuela la transmutación de lo físico a lo psíquico (sin pretensión de ser una escuela esotérica).

1 comentario:

Jordi dijo...

Como alumno y (creo) amigo de Ernest me enorgullezco de aprender en sus clases. Yo vengo del arte marcial TAE KWON DO, y puedo decir con orgullo (aún que no debería) que he aprendido más es estos pocos año que llevo con el que con 14 años de TAE KWON DO, que no fué poco.

Me ha sorprendido saber que tenía un BLOG y leiendo su conteido he sentido el impulso de dejar mi pequeño comentario para un GRAN MAESTRO.

Un saludo a todos.